Javi Fuego defiende que «tras las primeras doce jornadas ya podemos hacer un pequeño balance que demuestra que el equipo ha demostrado que tiene un nivel competivo alto y que ha sabido reaccionar bien». Desde su dilatada experiencia considera que «la importancia de los entrenadores es muy alta: influyen tanto dentro como fuera del campo». En este sentido señaló que «David Gallego llegó con las premisas muy claras y nosotros creemos en ellas al ciento por ciento». Por eso no dudó en añadir que «está trabajando muy bien», lo que extendió al resto del cuerpo técnico, que «cuida todos los detalles».

En lo personal confesó que «quizás la pasada temporada me pesó un poco la responsabilidad», pero que este verano «me he reseteado, me he planteado la situación y estoy disfrutando, tratando de aportar desde todos los ángulos posibles». Es de evidencia su rendimiento físico. Lo traduce el sierense: «Siempre me he cuidado mucho, en la alimentación, en el descanso, trabajando en los entrenamientos… además de que volver a casa, al equipo del que soy desde niño, del que es abonada toda mi familia, me supone un plus añadido». Fue más allá al apostillar que «soy un aficionado que defiende a su club con la camiseta puesta en el campo, todo un privilegio”.

Le preguntaron por la acción del penalti corregido en los últimos segundos del encuentro ante el Rayo que el VAR corrigió, evitando su expulsión. «Fue una acción muy rápida, en la que salto a tapar con todo, y aunque no soy de abrir los brazos, no tenía muy claro dónde me golpeó el balón; luego ya pude ver en la pantalla la situación con claridad», explicó, a la par que reconoció que el desenlace «me supuso un alivio».

Ve el partido de Mallorca del domingo como «un reto ante un equipo que se traduce a través de la clasificación con un entrenador que trabaja muy bien el aspecto defensivo (solo ha recibido dos goles en contra).

 

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