El bagaje profesional del Javi Fuego le ha permitido vivir toda suerte de fortunas en el contexto general del fútbol, pero poco podía imaginarse circunstancias como las actuales, con un confinamiento previo y con la vuelta paulatina y escalonada a los entrenamientos como ahora se está llevando a cabo a la espera de retomar la competición. “Desde que tenía cinco años nunca había estado tanto tiempo sin calzarme unas botas de fútbol”, bromeó tras dos meses de entrenarse en solitario: “En nuestras casas el club nos aportó material, como una cinta para correr y una bicicleta estática; nos ha permitido mantener el tono muscular, aunque no es lo mismo”. La vuelta a Mareo supuso para los futbolistas un soplo de alegría.

A la espera de pasar a una nueva fase de preparación, el jugador poleso reconoce que echa en falta una mayor cercanía física, especialmente los vendajes y los masajes de los fisios, poder aliviarse de las ampollas que propicia el roce de las botas, trabajar con los compañeros… Entiende, no obstante, que “es lo que toca”.

Javi Fuego tuvo especiales palabras de reconocimiento para Fran Albert, el preparador físico del equipo: “Los jugadores se lo hemos dicho en privado, pero justo es reconocérselo también en público, porque ha hecho y sigue haciendo un trabajo extraordinario”.
El sierense ensalzó también las instalaciones rojiblancas: “Mareo es un lujo, igual que su personal; el club ha evolucionado muy bien en estos últimos años”.

Respecto al fútbol, asume que estamos ante un obligado proceso de cambios. Considera que lo apretado de la competición supondrá un esfuerzo muy grande para los futbolistas y destaca la importancia de tener una plantilla amplia y competitiva: “Nosotros la tenemos y además nos hemos reforzado con jugadores procedentes del filial”, que considera que pueden ser una gran aportación.

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