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Borja López fue de los jugadores a los que más afectó el proceso gripal que pasó por el vestuario rojiblanco. Todavía tiene alguna secuela, aunque ya lo ve como pasado. “He podido entrenarme con normalidad y completar las últimas sesiones”, explicó el central gijonés.

Está con ganas de comenzar el 2020 en casa con una victoria. Ve que el cambio de entrenador “abre expectativas para poder jugar más a los que lo hemos hecho menos últimamente”. Señala al respecto que “aquí nadie tiene el puesto asegurado” y defiende “el compromiso del vestuario” para que, ya sea desde dentro del campo, en el banquillo o en la grada, “todos busquemos lo mejor para el equipo”.

Está con ganas de que llegue el partido del martes ante un Elche que “está haciendo una buena temporada y que vendrá con la ilusión de llevarse los tres puntos”, aunque tiene claro que tendrán que quedarse en Gijón: “Tenemos que hacer un fortín de El Molinón”.

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