Los jugadores sportiguistas han vuelto a Mareo para entrenarse. Tras el confinamiento, en el que cada futbolista trabajó en su domicilio, donde el club les suministró una bicicleta estática y una cinta para correr, los profesionales han vuelto a pisar el césped de las instalaciones rojiblancas. Previamente, el pasado jueves fueron sometidos a exámenes médicos para conocer su estado sanitario.

Comienzan así la denominada fase 2 de preparación con vistas a poder retornar a la competición con las necesarias garantías físicas, lo que se espera pueda producirse en el mes de junio.

El protocolo establece que lleguen a Mareo cambiados desde sus respectivos domicilios, a los que regresarán para ducharse allí tras algo más de una hora de trabajo. La ropa de entrenamiento se les entrega precintada y ellos la devuelven posteriormente cuando esté usada en bolsas cerradas.

Los entrenamientos se desarrollan bajo los parámetros marcados desde la noche anterior por el cuadro técnico, con los jugadores de uno en uno, espaciados y escalonados en sus evoluciones en evitación de cualquier cercanía entre sí. Están un máximo de seis en cada uno de los dos campos utilizados y nunca llegan a coincidir más de doce en todas las instalaciones rojiblancas.

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