El Sporting saca un punto en El Sadar en un partido que se le puso cuesta arriba

hace 7 años · Actualizado hace 4 años

El Sporting empató con Osasuna (2-2) en su campo de El Sadar, en Pamplona, en partido correspondiente a la jornada 33 de LaLiga Santander.

El Sporting jugó con su segunda equipación: camiseta y pantalones negros, a los que añadió medias de color flúor. Los descartes de la lista inicial de 20 en el Sporting fueron Whalley y Nacho Cases. Canella ofició de capitán por el Sporting y Oier lo hizo por el Club Atlético Osasuna. El pelotari Abel Barriola realizó el saque de honor del partido ante 18.000 espectadores, entre ellos la Mareona, que no pudo disponer del número de entradas que precisaba, por lo que un buen número de seguidores rojiblancos se quedó sin poder entrar al campo, que agotó las localidades.

Rubi dispuso un teórico 4-2-3-1, en el que Moi Gómez se situó en el enganche, flanqueado en las bandas por Carmona y Burgui. Arriba, en punta, se situó Čop. Por detrás, el doble pivote estuvo integrado por Vesga y Sergio Álvarez. En cuanto a la defensa, el conjunto gijonés regresó a una línea de cuatro con el retorno a los laterales de Douglas y Canella.

El partido arrancó con la intensidad esperada por ambos bandos. Presionaba el Sporting la salida del balón rival y no daba tregua Osasuna en el centro del campo. El primer lanzamiento a portería del partido fue de Burgui, desde la frontal del área en el minuto 7: blocó Sirigu. De seguido, el equipo local tenía que hacer el primer cambio por lesión de Vujadinovic, al que suplía el debutante Steven. Ganaba metros el Sporting, que se hacía con el control del balón. En el minuto 17 marcaba Burgui en situación correcta, tras recibir en carrera y cruzar el balón ante el guardameta local. Sin embargo, el colegiado lo anulaba. De lo que debió de ser el 0-1 se pasó al 1-0, porque sólo un minuto después el que marcaba era Kenan tras una jugada de Torres. En el minuto 23, Burgui metió el balón al área, al punto de penalti para Čop. Su remate salió fuera cuando ya se cantaba el gol en El Sadar. Volvería a intentarlo el croata un minuto después con un tiro cruzado, que nuevamente salió desviado. El Sporting continuaba dueño del partido, pero le faltaba ponerle el broche a su claro dominio en los metros finales, mientras que el equipo navarro mantenía su ventaje en el marcador. Los gijoneses trataban siempre de salir con el balón jugado desde atrás. En el minuto 35, Moi Gómez veía la primera tarjeta amarilla del partido, la quinta de su cuenta personal en la temporada. El segundo rojiblanco en verla sería Sergio en el tiempo añadido de la primera mitad.

La segunda mitad se inició sin cambios y con una galopada de Burgui, que acabó con el extremeño sobre el césped tras entrar en el área. Dejó seguir el juego el árbitro. En el minuto 10, Sergio León disfrutó de una buena oportunidad para marcar, pero su remate le salió desviado. A continuación era relevado en los locales Fausto Tienza, que tenía una tarjeta amarilla y una "advertencia". Mere pasaba a ser el tercer amonestado de los gijoneses. En el minuto 17, de esta segunda mitad introducía Rubi el primer cambio: Víctor por Carmona. Como el mallorquín anteriormente, se situaba en la banda derecha. Al Sporting le costaba encontrar el camino del área navarra. Había imprecisiones, se notaba la ansiedad y Osasuna trababa el encuentro en su ánimo de que pasaran los minutos. Burgui el siguiente rojiblanco en ser amonestado. En el minuto 24 Rubi optaba por situar dos puntas. Daba entrada a Carlos Castro por Sergio Álvarez. Tocaba asumir más riesgos en busca de un mayor poder rematador. En el 26 llegaba el segundo gol osasunista, obra nuevamente de Kenan. Un mazazo para el cuadro sportinguista. No obstante, los gijoneses no se dieron por vencidos y se dispusieron a afrontar un final de partido trepidante, de lucha contra la adversidad. Así fue como llegó el 1-2 ,en el 34, obra de Canella. A nueve minutos para la conclusión, Carlos Castro lograba el tanto de la igualada. El partido seguiría envuelto en nuevas acciones polémicas, como un aparente derribo en el área sobre Čop. También en acciones de peligro, como la que le sacó el guardameta a Babin. Pero el encuentro ya no vería más movimientos en el marcador.

Un punto que sabe a menos de lo que se pretendía, aunque acorta en esa cuantía la persecución de la salvación. El martes llegará a El Molinón el Espanyol y tocará recuperarse del gran esfuerzo realizado en busca de poder sumar todos los puntos. Sigue la lucha.

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