Guille Rosas fue uno de los dos jugadores rojiblancos que vistieron por vez primera la camiseta sportinguista en un partido oficial. Confesó que sintió “mucho orgullo”, aunque no negó “el sabor agridulce del resultado”.

Llevaba esperándolo desde que hace casi diez años llegó al Sporting. Expuso que “el hecho de que estemos tantos jugadores de la cantera es prueba de que se está trabajando bien en Mareo”.

Quiso dedicarle esta puesta de largo a sus personas más cercanas y “especialmente a mi madre y a mi padre, que siempre han estado ahí”.

 

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